lunes, 27 de febrero de 2012

Albondigas......simplemente, o meatballs.




Hoy he vestido de gala a mis albóndigas y las he llamado Meatballs. Como todo es del color del cristal con el que se mire, he convertido un plato del lunes en plato de sábado noche.

Estas albóndigas me las enseñó a hacer mi madre ya ni me acuerdo cuándo. Son deliciosas y nunca me he atrevido a servirlas en ninguna cena por eso de que la pobre albóndiga carece por completo de glamour alguno.

Sin embargo, creo que esto lo voy a cambiar, y ya que las veo así, tan elegantes, la próxima vez que tenga ocasión no dudaré en ofrecerlas con unos buenos canapés de teloneros y un postre que esté a la altura.






Mi amigo Trond, es el rey de las meatballs. Es el plato estrella de sus restaurantes en Noruega. Yo las he probado y son realmente buenas, aunque no se parecen demasiado a estas en el sabor. Simplemente son diferentes; un interesante mix entre albóndiga noruega y española.  Parece mentira como puede cambiar una bolita de carne según quien, cómo y con qué la cocine.

Lo que en cualquier caso, desde mi punto de vista es esencial, es partir de una buena materia prima. Y en eso seguro que mis albóndigas y las meatballs de Trond coinciden.

A mi me gusta comprar la carne en el Mercado de Abastos, en el puesto de siempre. Pido un trozo de carne magra que veo en el mostrador, y decido su destino. No, no serán tiernos filetes, serán mis ilustres albóndigas de carne de la mejor. Me la pican allí mismo, como ya me conocen no necesito darles ninguna indicación, ellas me eligen el trozo y me lo sirven así de bueno....

Que pinta verdad?



Ingredientes: (para unas 18 albóndigas)

- 1/2 Kg de carne magra picada.
- 1/4 de cebolla.
- 2 ajos.
- 3 pimientos asados (uso pimientos del piquillo).
- 1 huevo.
- perejil.
- Un poco de harina.
- Una pastilla de caldo de ave concentrado.
- Sal.

Picamos muy pequeñita la cebolla, el ajo, el perejil, y el pimiento, y lo mezclamos con un huevo previamente batido. Salamos.

Lo ideal, si tenemos tiempo, es dejar la mezcla reposando un par de horas para que la carne coja todo el sabor de los condimentos. Pero yo, esta mañana no tenía tiempo, y no lo hice. Los niños no tenían colegio y no recordaba haber oído mi nombre, o sea, mamá, tantas veces en tan poco tiempo.

Si tenemos Thermomix, disfrutaremos viendo lo comodísimo que es coger todos los ingredientes anteriores y darle a la velocidad 5, 10 segundos, y tener ya listo el acompañamiento de esta carne. Luego no nos queda más que añadirla al vaso y programar 30 segundos giro al la izquierda velocidad 2 y 1/2. Tendremos la carne lista para empezar a hacer las bolitas.

Os presento la carne aderezada....




A partir de ahora viene lo divertido....bueno, depende. Yo hago las albóndigas utilizando el mismo utensilio que los heladeros para poner los helado en el cucurucho. Por cierto....no sé cómo se llama. Los tengo de tres tamaños. Uso el más pequeño que existe, que también me sirve para las croquetas. Las bolas de carne nos van a salir idénticas y no tenemos que toquetearlas tanto.

No recuerdo cuando me llevé "el utensilio"....vamos a llamarle así, a casa de mi madre y siempre se me olvida recogerlo, con lo cual llevo algún tiempo pringándome bastante las manos cada vez que hago albóndigas o croquetas.

Hoy, por suerte, he tenido una ayudante de excepción, mi hija Marta que ya con sus siete añitos demuestra un interés por la cocina fuera de lo común. Y la he tenido haciendo bolitas con la ayuda de un poco de harina como veis. Estaba tan contenta.




En una sartén plana, con un poco de aceite, freímos las bolitas. Podemos poner muchas juntas a la vez hasta llenar la sartén. Esto lo hacemos básicamente para que queden doradas, pues se cocinarán por dentro en la siguiente fase.

Tenemos una cacerola baja al lado, y vamos trasladando las albóndigas fritas según se van dorando. Cuando hayamos acabado, añadimos un poco de agua a la cacerola y una pastilla de caldo de carne o ave. 

Lo dejamos cocer unos cuarenta minutos a fuego lento, vigilando que no se quede sin agua, si faltara un poco, podemos añadir con cuidado un poco más.

Estas albóndigas, que son las de mi casa de toda la vida, agradecen mucho la dedicación de tiempo y cariño, por eso, si antes os sugería que dejarais reposar la carne condimentada, ahora os pediría un poco de paciencia y que pese al cálido aroma que nos rodea, dejemos reposar una horita este manjar antes de servir.

Porque yo defiendo la albóndiga....como un majar.




Beatriz Rodríguez.

4 comentarios:

  1. Gracias por tu receta de albondigas, parecen fantásticas! mi madre no las hacía igual pero no me preguntes cómo las hacía porque ni ella se acuerda, hacía una especie de majada de almendras.
    Como no tengo su receta, si te parece bien, adoptaré la tuya a ver que tal me salen.
    La carne es fantástica!
    Que suerte tiene Trond que le dedicas tus albóndigas! Y que bonito es su país, adoro Noruega. Quizá este verano podamos volver por tercera vez, es divino!
    Un beso

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    Respuestas
    1. Muchas Gracias Marina! comparto tu pasión por Noruega. Espero volver pronto para conocer el norte, que me quedó pendiente. Te animo a hacer estas albondigas te van a gustar. bss.

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    2. Que será que casi todas hacemos las albóndigas de nuestras madres, a mi me salen muy bien, pero no como las de mi madre:) se ven deliciosas.Bss

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  2. Una receta gourmet exquisita, sencilla y con una presentación excelente. Los productos gourmet son nuestra devilidad.

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