viernes, 30 de marzo de 2012

París....une journée Gourmet.



Mi día en París comienza tomado un café y unos macarons en esta Boulangerie del barrio de Le Marais. Hay quien considera este barrio como uno de los más agradables de París cercano a la zona del Louvre. Lugar de residencia de los aristócratas del siglo XII.

Magnificos edificios restaurados, galerias, ateliers, pequeños cafés...
La place des Vosges es un lugar representativo de esta zona de París. Es un sitio con encanto, es mi plaza preferida. La he visitado más veces que la misma Torre Eiffel.





Doy por sentado que conoceis ese famoso dulce llamado macaron. Es un pastelito tradicional francés hecho de clara de huevo, almendra molida, y azucar, relleno de mil sabores, y elaborado en casi todos los colores. Su origen lo encontramos en el siglo XVIII, elaborado en la corte francesa como cúpulas redondas con base plana parecidas a merengues.

Encontramos los macaron en muchas confiterías, pero a mi me gusta Ladurée. Sin duda la mejor! Hay varias tiendas en París, una en los Champs Elysées. Por tanto, es fácil encontrarselas de forma inesperada, y sucumbir a la tentanción también. Así que a media mañana y para coger enegías....macaron de Ladurée.





Era un día de diciembre, y así lucían los macaron, de color plata y dorado, como adornos de navidad comestibles!

En Ladureé también encontramos accesorios y regalos, fui moderada y me compré una bolsa de color gris, para llevar las merienda de los niños a la parada del autobús. La que veis abajo a la izquieda. Esa!




Pasear por París, si no llueve, es un entretenimiento y un placer. Mientras me acerco a aquello que quiero visitar, me voy deteniendo aquí y allá, permanentemente, siempre sorprendida, envuelta en una melodía de fondo, el murmullo del francés, que suena musical y elegante a la vez.

Así poco a poco, es como llegué al inmenso Louvre que nunca más visité. Lo hice con veinte años y siempre me digo, ya volveré. Pero me gusta verlo desde fuera, y luego llegar paseando desde les Tuilleries a Les Champs Elisées, siempre hago ese mismo paseo. Siempre, después de comer.

Hay un lugar muy Gourmet en Paris, que solo los locales parecen conocer. Es el Café Marly. Está en el mismo Louvre, se accede desde la plaza de la pirámide. Tiene caché. Con vistas al museo y a su exterior, se puede tomar desde una hamburguesa hasta algo más sofisticado. Yo me tomé un tartar de tomate que estaba de lo más.

El comedor es lujoso, una gran chimenea antigua, paredes de color rojo. Elegancia y glamour. Buena comida y para todos los bolsillos! Todo un descubrimiento.




No se si apreciais las banderolas verticales a la izquierda, es la entrada al restaurante. Si uno va a cenar, hacerlo con vistas a la pirámide iluminada no pueden ser más chic! Cenar mientras las obras de arte duermen plácidamente a varios metros de distancia, es algo muy especial.

Esta vez, cambié mi rutina y tras dejar el Café Marly, me acerqué a la Place Vendome, donde se encuentra el hotel Ritz. Es una plaza suntuosa, la más elegante de París.




Me di un paseo por la rue de Faubourg-St. Honoré, una zona comercial de alto nivel. Lujo y más lujo.... es momento de soñar.

Proximo destino la Madeleine. Una Iglesia monumental, cuya arquitectura recuerda a un templo romano, próxima a la Place de la Concorde. En mis visitas a París siempre me acerco a la Madeleine, para entrar en Fauchon , he de confesar, una tienda super Gourmet!



Creo que estuve casi una hora dentro de Fauchón.






Antes de visitar Paris en esta ocasión, alguien me habló de Les Deux Magots.  Este café ha jugado siempre un importante papel en la vida cultural parisina. Yo no lo conocía. Siempre hay cosas que se nos escapan, un motivo para volver.....

Este café fue frecuentado por Picasso, Hemingway, y Saint-Exupèry. Y más adelante por Sartre, Simone de Beauvoir, Ernesto Sabato.... Y en la actualidad el mundo de las artes se codea con el de la moda y la política alrededor del chocolate a la taza más exquisito que en mi vida probé.            










Toma su nombre de dos figuras de madera chinas, traidas del Extremo Oriente, que eran el icono de un comercio de telas, sedas y ultramarinos fundado en 1812. En 1875 se convierte en café y aun se conservan las emblemáticas dos figuras que parecen dos magos, pero son dos sabios chinos. Abajo podeis ver uno!




  







Merece la pena también sentarse en su terraza y contemplar la hermosa plaza con la iglesisa de Sant Germain des Pres, la más antigua de París.


Los camareros han vestido desde siempre su atuendo clásico, de color negro y blanco.


Elegancia y el trato exquisito. 


No en vano estamos sentados en lo que era el centro social del mundo del arte en París.


El servicio es impecable!


Un día completo y muy bien aprovechado, volvemos a casa para cambiarnos y sentarnos un rato a charlar en el sofá, contemplo el Boulevad Inkkerman desde una de las grandes ventanas del salón. Respiro la tranquilidad de esta zona residencial en el barrio de Neully, alejada del tráfico y el bullicio, pero a pocos minutos del Arco del Triunfo. Estamos un poco cansados pero aun nos quedan energías para salir a cenar.


Tras deliberar unos minutos, nuestros anfitriones Jean y Maria, deciden llevarnos a uno de sus sitios favoritos, un lugar muy de moda, al lado de la Torre Eiffel. Tokio Eat.






El restaurante está situado dentro de un museo en el Palais de Tokio, al lado de la Torre Eiffel. Refrescantemente moderno. Trendy. Cocina ecléctica, francesa con toques asiáticos. Parece estar situado en un gran loft pero las velas y la iluminación crean un ambiente de intimidad. Y de precio medio. Me gustó!
Se trata de un restaurante que los franceses calificarían como BO-BÓ (boheme-bourgois) es decir  bohemio-burgués.

Stéphane Maupain ha diseñado la arquitectura y las lamparas que parecen platillos volantes. Los reconocidos artistas Marcus Kreiss e Yvan Fayard son los creadores respectivamente de las sillas y las mesas.

Este es un lugar que no deja indiferente a quien lo visita. El servicio no me pareció a destacar. Pero la comida y la experiencia quedo impresa como una imagen de Andy Warhol en mi retina y mi paladar. Todo parecía una realidad inventada.




Este es el baño. Fui varias veces, para verlo y volverlo a ver. Me sentía como en la peli de Blade Runner, un poco en el futuro.

Al abandonar el restaurante, un soplo de aire fresco y una vuelta a la realidad, la Torre Eiffel nos esperaba fuera, reclamando su protagonismo en nuestro día intenso.

Que mejor final!





La primera vez París te deja hipnotizado. Con ésta eran ya unas cuantas pero me encantó ver de nuevo esta ciudad maravillosa.

No se a donde pensais ir estas vacaciones de pascua pero si vais a París.....disfrutad a tope y....



Bon appétit!




7 comentarios:

  1. Siempre nos quedará París!!!! he estado como 9 veces!!!La adoro:))

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  2. Tambien he estado en PARIS ...QUE BELLEZA ..todo se me antojaba probar ...jaja volveré proximamente y no me voy a perder los macarons delicatesen de FAUCHON ...aunque después tenga que hacer dieta 1 mes jajaja bsssMARIMI

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  3. Qué maravilloso paseor por París, me ha transportado y hecho recordar que le debo una visita en condiciones a la capital, que las dos veces que he estado era demasiado pequeña. Ladurée..... cómo me encanta!

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  4. Hola Beatriz, encantada de conocerte y muchas gracias por compartir tu magnífico día en París, un placer...Por aquí me quedo!!!

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  5. que maravilla de recorrido por Paris. Estoy deseando volver. Bss.

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  6. Hoy estoy en paris y con tus recomendaciones pase un dia fabuloso gracias!!!

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  7. Voy a París el próximo fin de semana y aunque conozco casi todos los lugares, no así los establecimientos, salvo Fauchon y algún otro. Pienso visitarlo todo. Un placer de descripción.

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