jueves, 19 de abril de 2012

Falsa lasagna de picadillo y espinaca.


Este plato ha sido un gran fracaso.

Hoy quise complacer a mis hijos con una comida rica. Sufro un acoso permanente con el "mamá que hay para comer/cenar/merendar..."  Me lo preguntan compulsivamente, e incluso a deshoras. Es una pregunta que expresa un miedo.

Miedo a enfrentarse a unas acelgas, un repollo, o cualquier cosa con pimiento. Eso a mis hijos les da pánico.

Como esta semana estamos solos, les estoy mimando un poquito más. Casi llegando a la meta de ocho días sin papá, pense en inventarme un plato que les hiciera disfrutar: algo con bechamel.




Recordé que mi abuela una vez me hizo unas patatas gratinadas con bechamel y queso que me supieron a gloria. Y me apeteció cocinarlo. Me puse a pensar en ella, que ya no está, e imaginarla mirando como unía aquellos ingredientes; patatas, queso, harina y leche, treinta años después.


Quise completar el plato, como mamá gallina siempre pensando en sus polluelos, y aportarle vitaminas y proteinas. La fastidié. Mientras hervía las espinacas, mi abuela me hacía gestos desde el cielo diciendo no lo hagas!! pero yo estaba distraida en ese momento y no la vi.




No contenta con lo anterior, y en un arranque de imaginación, fui al frigorífico en busca de las proteinas, y eché mano de un bol con picadillo que añadiera un buen color.




Así fue como vine a componer mi desastre. Creando una falsa lasagna, por ser con patata en lugar de pasta, alternando las vitaminas verdes con las proteinas rojas. Si tenéis hijos entre 8 y 10 años será mejor consultar antes de cocinar este plato para nadie.






Quiero justificarme diciendo que mis hijos se comen el picadillo con patatas fritas con verdadera voracidad. Y que les encantan las quesadillas de espinaca cuando vamos al mejicano. Por qué entonces no iba a gustarles este plato? Conclusión: el orden, la forma, y combinación de los factores, influye en el resultado final. Es claramente, una cuestión de química.





Ingredientes para una sóla persona; YO

- 2 patatas grandes peladas.
- 1 bolsa de espinacas ya lavadas.
- 100 g de picadillo, o carne de chorizo.
- queso rallado.

Para la bechamel.

- 150 g de harina.
- 800 cc de leche.
- 50 g de mantequilla o margarina.
- sal.




En primer lugar hacemos la bechamel. Podéis usar la Thermomix si la teneís o hacerla de forma manual. Os remito a mi receta de Coliflor con flor donde os explico su elaboración.

Comenzamos derramando un poco de bechamel en el fondo de una fuente o recipiente de horno. A continuación añadimos un lecho de patatas cocidas. Incorporamos el picadillo, extendemos otra capa de patata y colocamos las espinacas, para finalizar nuevamente cubriendo bien con bechamel. Espolvoreamos queso rallado y lo ponemos al horno a gratinar a 180º unos diez minutos.

Lo servimos a los niños y retiramos los platos cuando después de tres cuartos de hora aun van por la mitad.

............por cierto, estaba deliciosa! menudo empacho!






Bon appétit!

6 comentarios:

  1. jajjjaa, me ha encantado tu historia!! y sobre todo lo de ponemos los platos a los niños y los recogemos después... jajaja, es que estos niños!!! ainnsss... jeje. te diré que a mi me ha encantado la receta!! ummm!!

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  2. Tiene una pinta genial, cuando te encuentres en estos casos, llamame que seremos dos a comer. jajajajaja. Un abrazo y mucha paciencia conlos niños

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  3. ajajajjaja!!! Que divertida la entrada y como te entiendo... :( Mi hija tiene cinco años y es una experta en decir: "Eso no me gusta..." Pero la pienso hacer, tiene muy buena pinta.
    Un beso
    Susana
    Ah! Soy juanera, jejeje
    http://recetasdeandarporcasa.blogspot.com.es

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  4. :))) Hija!!! pues yo venía a tu casa a comer este plato y te digo más con mis dos hijos!!. Los niños son así! yo los acostumbré a comer de casi todo desde pequeños, hay alguna cosa que no les gusta, pero...no me quejo. Cuando crecen los gustos vuelven a cambiar, pero te aconsejo que no dejes de dar lo que no les gusta, sírvelo de otra manera, así le van cogiendo el gusto.....te lo digo yo....que he hecho comer a bebés que viven en cada del aire y conmigo se comían hasta la cuchara (soy maestra de ed. Infantil). Esta receta ya es mía!! Besos y feliz fin de semana de "sólo mami"

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  5. Hay veces que es una autentica desesperación dar de comer a los hijos, tengan la edad que tengan! Pero no renuncies a seguir preparando autenticas delicias como esta! Un saludo y buen fin de semana.

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  6. Ya crecerán! creo que todos hemos tenido una etapa de no probar determinadas cosas... yo odiaba las aceitunas y no entendía como a alguien le podía gustar y lo mismo con el tomate fresco... y ahora me reñiría a mi yo peque por no tomarlo! jajaja Son eso, etapas... porque a mí mi madre me pone ahora esto y repito y de pequeña habría puesto cara de asco al esperar el sabor de la lasaña y encontrarme otra cosa.

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