martes, 16 de abril de 2013

Cómo se hace un talo. Taller de talos en Leitza.



Cuando digo que soy muy gourmet, quiero que se comprenda que no me refiero a que sienta pasión exclusivamente por platos con nombres kilométricos, miniaturas culinarias, y cuadros de kandinsky comestibles.

El talo con chistorra me parece de lo más gourmet, ahí donde está, con ese nombre tan campechano. No imagináis lo que soy capáz de hacer por comerme un talo bien hecho amasado por las sabias manos de una casera, que conoce la receta de su bisabuela.





De lo que soy capaz es de hacer una enorme cola de más de media hora, cuando quien me conoce sabe que esperar me pone de los nervios, y que como vea más de dos personas en la carnicería me doy media vuelta y ese día comemos pescado.

Aun es más puedo llegar a desplazarme en coche y ex profeso a 200 km para conseguir tenerlo. Lo hago el único día del año que puedo comer talo; el día de Santo Tomás en San Sebastián.




El talo es típico de Navarra y del País Vasco, se utilizaba en los caseríos de Guipúzcoa y norte de Navarra, pasando de ser un alimento muy común en épocas de escasez y falta de recursos (se hace con harina de maiz y agua) a ser consumido actualmente sólo en ocasiones especiales, y unas pocas veces al año.

Lo típico es comerlo envolviendo chistorra, y es como a mí me gusta. Cuando leí en el programa del blog trip organizado por ANARTUR  de la mano de la blogger @HelenaBM al que fui invitada, que teníamos organizada esta actividad casi se me saltan las lágrimas.

No sólo iba a comer talo, sino que iba a aprender a hacerlo!!







Cristina, de Caserío Arro en Leiza, fue la encargada de enseñarnos. Para hacer un talo se utiliza agua templada con un poco de sal. Se coloca la harina en el centro de la mesa y se va añadiendo poco a poco el agua hasta que tome una textura que no se pegue a las manos. Se deja reposar media hora en film transparente. 

Luego se forman pequeñas pelotitas y se van colocando sobre una capa fina de harina para que no se adhieran a la superficie donde vamos a formar el talo; por ejemplo una tabla de madera. Entonces se van palmeando hasta que se estiran formando una oblea fina. Os aseguro que ésto último no es del todo fácil. A algunos compañeros les salía a la perfección y a otros se nos rompía la masa. Si insistimos mucho en dejarla fina se puede separar y agujerear. Es cosa de práctica.

Después se tuesta a la plancha por los dos lados. Como podéis ver hay talos más perfectos que otros...




Cristina nos decía que cuando al tostar la torta se infla un poquito es que el punto de la masa es el perfecto; que el talo está bien hecho. En la plancha lo dejaremos el tiempo suficiente para que tueste y luego le daremos la vuelta.

Me encanta la pala con la que lo hace. Imagino que será díficil encontrar una igual... lo mismo es de su tatarabuela!

No sé a que temperatura estaba aquella plancha, pero sé que el talo queda algo blando por dentro.





No es una maravilla?!

Pregunté a Cristina por la harina que utilizaba, pero la compra en un molino, así que no me va a resultar fácil acceder a la misma, en cualquier caso ya he empezado a movilizar a algunos contactos para tenerla en breve a mi disposición.

Ese talo merece una buena chistorra como la que allí nos dieron. Por ese motivo, la noche anterior y en previsión de pasarme una semana haciendo talos en mi casa, al regreso del blog trip, me había ocupado de comprarla en un lugar de calidad excepcional; Maskarada en Lekumberri.

Y ahora os cuento lo que entonces sucedió....




Llegué al hotel un tanto preocupada por la conservación de mi chistorra, pues al día siguiente las previsiones eran de un día de calor pese a estar en esos momentos a unos 9 grados. Tenía la opción de pedirle a Mª Jesús Ayestarán, del Hotel Ayestarán, que me la guardara en la nevera, pero tras de mí, tenía otros 7 bloggers y periodistas pertrechados de pancetas, jamones y todo tipo de derivados del exquisito cerdo de raza pio negro que crían en Lekumberri, y no me parecía plan.

Así que mi instinto de superviviencia, bueno el de la supervivencia de mi chistorra, me llevó a colocarla en el alfeizar de la ventana de mi habitación (por favor no os riáis). Estaba entonces tan fresquito que me pareció ideal. Me acosté contado talos en lugar de ovejitas.




Al día siguiente, como estaba previsto salió el sol, pero yo tenía mi plan bien dispuesto, así que entorné la contraventana de modo que mi chistorra quedó completamente a la sombra, en una especie de "fresquera" improvisada.

Partirmos de "ruraltrip" todo el día, y fue a media tarde cuando me asaltaron pensamientos oscuros. Y si la señora que ha hecho la habitación ha abierto la contraventana para ventilar??? qué habrá sido de mi tesooooro!

Efectivamente. Cuando llegué al hotel y corrí hacia el lugar de los hechos y me encontré a mi pobre chistorra contemplando las magníficas vistas que desde mi habitación tenía con las contraventanas abiertas de par en par. No sé a que temperatura estaría, pero la cogí de urgencia y habilité una piscina en el lavabo donde la sumerjí en agua fría. Estaba envasada al vacío así que no había riesgo de que se mojara.

Conseguí estabilizarla, y esa noche la dejé en el cuarto de baño, en contacto con el frío marmol. De esta manera, me ví en la necesidad de consumirla cuanto antes, con lo cual, en este momento, 48 horas después de mi llegada, la chistorra está comida y digerida.

Por lo que por el momento.... y hasta que consiga nuevas provisiones sólo puedo contar con ver mi anhelado talo de esta manera....


                           Foto de ANARTUR



18 comentarios:

  1. Bea¡¡¡¡¡ esto no hay derecho. Con lo cerquita que estás y yo perdiendome esta maravilla. Que envidia me has dado. Con lo que me gusta a mi el talo con chorizo. Que sepas que me ha encantado la entrada. El sabado me lo tienes que contar con pelos y señales. Bss

    Virginia "sweet and sour"

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  2. Gracias por tu reportaje lo cierto es que nunca había oido hablar de los Talos, y mira que tengo familia en el Pais vasco y he ido yo mil veces de comilonas por Donosti, y nunca lo he visto, pero a mi todo lo que lleve chistorra me parece fantástico y me sabe a gloria. La próxima vez que pase por ahi intentaré probar este manjar!

    Saludos

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  3. No concoía el "talo" y no te imaginas las gana slocas que tengo de probarlo cone sa chistorra!!!! no me extraña que estés dispuesta a recorrer km y hacer colas...yo también lo estoy! fantástico reportaje fotográfico! un beso guapísima

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  4. jajajaj, Bea estoy muerta de risa. algo parecido nos pasó en París pero horreur con queso, ibamos las 4 hermanas y mi madre (la compra había sido importante,jejej) en aquellas habitaciones era imposible entrar uffff como olía, así que se nos ocurrió dejarlas afuera en la ventana- balcón ya sabes los típicos parisinos, todavía peor, al día siguiente soportaron un día de sol espléndido. bufff el taxista que nos llevó al aeropuerto casi se muere, jajaj,Esos talos me encantan, se parecen a los mejicanos o a los tortos asturianos pero en plancha en vez de fritos, los haré, bsss

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  5. Muy rico, sí señor!! :)
    Qué buena pinta, me lo apunto.
    Besitos!

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  6. jajaja Que historia :O) El mejor talo de mi vida me lo comí en la feria de las flores en Orio :O) Están buenisimos!!! :O)

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  7. Ains, Bea, que no puedo de la risa, de verdad. La historia de supervivencia del talo con su chistorra me ha parecido de lo más divertida. Aunque te conozco poco, sabiendo cómo te mueves entre bloggers, con tu cámara y tu ipad en mano, te imagino impaciente y sin sentido para concentrarte pensando en tu talo, ese que habías dejado solito en tu habitación.

    Me ha parecido super interesante lo que nos cuentas. ¡Y qué emoción que le has puesto! Se nota que con solo oír la palabra "talo" hace que se te revolucionen los sentidos. Yo había oído mencionarlo en alguna ocasión, pero la verdad es que no sabía nada de nada.

    Le envidio a ese talo que pudo disfrutar de unas vistas desde la ventana que muchos hubieran querido, por ejemplo yo. Me encanta Navarra. Buena, muy buena tierra.

    Besos.

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  8. Que post tan bonito Bea!!! Y tus fotos y tus palabras geniales, has trasmitido lo que seguramente querías, pues creo que nos ha llegado a todos! Un besote guapa!

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  9. Lo conozco de oídas, pero no la he comido, así que cuando los hagas en casa nos pases pronto la receta, porque seguro que me gusta, la chistorra me encanta!!! El sábado te daremos trabajito!!!! :))) Bss

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  10. La próxima vez que te veas en una situación parecida, dejas una nota para que no toquen ni cambien nada! :)

    Jamás había oído hablar del talo. Me ha recordado "un poco" a las tortitas mejicanas.

    Gracias por presentárnoslo.

    Un abrazo

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  11. Qué bien lo pasamos, ¿verdad? Creo que es la tercera vez que veo a Jota con las manos en la masa ;-) ¡Un besote, guapa!

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  12. "Aventuras y desventuras de una chistorra en el alféizar de una ventana..."
    No conocía los talos, qué maravilla!!! Pues me apetece mucho intentarlo. Estas tortitas tan planitas tienen que ser similares a las tortitas de trigo hechas en casa, que son una delicia y en nada se parecen a las compradas, ni de lejos...
    Muy divertida tu experiencia y vaya manjar, qué buena pinta!!!

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  13. lo hice una vez porque cuando lo vi en la tele (y no me acuerdo donde) me entro una ansia tremenda y me gusto,pero este con esta harina debe ser gloria bendita
    hasta el sábado
    beso

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  14. Excelente post! me ha encantado jajaja
    Saludos Bea;

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  15. Me ha encantado el post! enhorabuena y encantada de conocerte!

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  16. Beatriz, ya te comenté que me había encantado tu post. A ver si la próxima vez que vengas a Madrid te puedo enseñar las tortas que te comenté. Besitos.

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  17. he descubierto tu blog por el link que ha colgado llama-cake en facebook y lo corroboro ¡¡ "no sabia que habia en logroño blogers de este nivel¡¡¡" jaja. lo que mas me gusta de todo son tus fotos...me parecen a la altura de la receta de la felicidad. ya me he suscrito. te mando muchos animos para que sigas subiendo muchas entradas mas. un abrazo.

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