viernes, 4 de abril de 2014

Begoña Rodrigo; una mujer Top en Restaurante "La Salita".



Begoña Rodrigo comenzó su romance con la cocina en Holanda. Contaba con 19 años cuando decidió colgar los libros de la carrera de ingeniería industrial y viajar a este país; allí se enamoró también de Jorne, y de los arenques ahumados, su plato preferido.

Dice que aprendió a cocinar yendo a restaurantes a comer y leyendo libros porque en su casa no había cocineros, ni vocación alguna por esta disciplina.

Se enorgullece de su extensa biblioteca, lo más valioso de su casa. Pero no cabe duda de que su experiencia en Amsterdam y su estancia posterior en Londres marcó su carácter y despertó sus ganas de crear cocina. Al poco tiempo de aterrizar en su primer destino escuchó de su jefe, discípulo de  Michel Roux, la siguiente frase: "Ponerte un delantal es un acto de respeto".

Quizá en su momento no entendió bien lo que oía, pero con el paso de los años, Begoña hace honor a esa expresión con su forma de trabajar; su consideración con el cliente, su lealtad con los productos de la tierra, y su voluntad de mejorar.






Francis Paniego nos la trajo a su espacio en Tondeluna para que pudiéramos disfrutar, pudiéramos escuchar, y descubrir a una mujer increíble, trabajadora nata, honesta y con casta.

Llegó a España en 2.005 y junto con su pareja abrió en Valencia el Restaurante "La Salita". Ocho años de aventura juntos, en un restaurante pequeño y acogedor en donde también trabaja su hermano Sergio. Begoña relata con rostro amable que le gusta que la gente "se quite los zapatos" y se ponga cómoda en su restaurante; como si estuviera en casa.

La pasión es su motor día a día y lo que impulsa su actividad creadora, casi ilimitada. Cambia el menú degustación prácticamente todas las semanas. Un menú en continuo movimiento, donde expresa sus emociones, plasma su raíces y rememora sus viajes.

Le gusta trabajar con gente de la tierra, compañeros que cultivan sus propios productos, "no trabajamos con las grandes marcas", dice, "ayudamos a que la economía más cercana prospere, y es una pena que locales pequeños que siguen esa misma filosofía no lo hagan porque no reciban apoyo o ayuda, por ejemplo de la prensa, para tener algo más de notoriedad".

Por eso el objetivo de Begoña, al iniciar su aventura en Top Chef, era lograr situar a La Salita en el mapa. Poder tener voz.




"Cuatro millones de espectadores han seguido el programa Top Chef pero ninguno de los clientes que han pasado durante ocho años por La Salita tiene la culpa de que yo haya ganado ese programa y nada tiene que cambiar".

Mi Salita funcionaba bien y sigue siendo lo mismo, igual que era antes de que acabara el programa, aunque ahora tenemos la suerte de que haya gente de toda España que viene a vernos, pero ni siguiera hemos subido el precio".

Esta mujer a la que siempre le ha gustado el arte y el diseño y que lleva la cocina en las venas, adora los platos bonitos, trabaja mucho la estética en los emplatados, y aunque sostiene que lo que importa es que todo esté muy rico, sus creaciones sorprenden por su increíble control del cromatismo. El resultado no deja a nadie indiferente.




Siempre obsesionada por mejorar y por aprender...  lo mejor del programa según dice "ha sido ser consciente de cuales eran mis carencias, que las tenía. Pasar cinco semanas fuera de tu mundo te enseña mucho".

Y por supuesto el conseguir ser visible. A Begoña le han sucedido cosas con las que jamás hubiera soñado y que aun le emociona recordar; como el tener la oportunidad de salir en la reputada revista Apicius, que ella siempre había leído como todo lo que publica Montagud. 

"El fenómeno televisivo es impresionante", comenta, "las cosas que pasan en la tele dan la vida a mucha gente que está en casa sóla". Hay cientos de anécdotas que Begoña tiene para contar desde que se proclamó ganadora de la primera edición de Top Chef. Hay niños que han pedido como regalo de reyes comer en La Salita", nos cuenta. "Es la magia de la tele"....."Yo no me merezco esto".

"Uno no puede imaginar que algo sí te pueda pasar a tí" y es fantástico que se impulse o se vea la gastronomía desde otro punto de vista diferente al que se ha hecho siempre.




Su menú de 37 euros ofrece una excelente cocina mediterránea. A Begoña le gusta trabajar con productos de su tierra como las judías planas, "las cocinamos blanqueadas y licuadas" y a la vez introducir elementos procedente de otros lugares.

"Tengo una cocina que es de Pin y Pon, nos cuenta, y para sacar un plato atractivo tenemos que vigilar bien las temperaturas y para ello es necesario contar con tres personas para que lo monten y llegue bien a la mesa".

Le encanta la pastelería pero confiesa que no la trabaja porque, con gran dosis de humildad, opina que es muy mala. Así que ella es quien desarrolla la idea y diseña el plato pero hay una chica que es quien la ejecuta.

Las carnes rojas no le emocionan, en ese terreno reconoce: "me cuesta crear un plato que me sea atractivo porque me cuesta vender un plato en el que no crea".

"Yo soy feliz trabajando con verduras, producto del mar, pescado, y plancton de Angel León; tengo la suerte de que me lo facilita".

Le gusta mucho trabajar las aves. Le encanta la pintada! Hay uno de sus platos que veo en la proyección que nos presenta que no puede ser más bonito; es la "Piruleta de pintada". Begoña dice que es un ave que tiene un toque muy tierno. "Las piruetas las hacemos con las supremas cocinadas a baja temperatura para que queden más jugosas y luego llevan glaseado de su propio jugo!"

Por último mira a Francis Paniego y confiesa "la casquería de Francis me encanta".




En la sala Begoña nos va explicando los platos que son más representativos para ella, fotografiados con un estilo vanguardista y atrevido por Manuel Toro, y que componen su libro. El libro que la productora tenía programado publicar al finalizar el concurso.

Un libro que le supuso una buena pelea por querer salirse del formato de "libro de supermercado", de programa de televisión. Tenía claro que lo que quería mostrar era otra cosa y se rodeó del mejor equipo para poder hacerlo realidad.

Aunque su experiencia en el paso por Top Chef ha resultado en general positiva, reconoce que no se volvería a presentar. No le ha gustado como se ha planteado el programa; "pensaba que era un programa de cocina y luego he visto que era un reality show".

"Hemos hecho pan, hemos trabajado con los pescados, hemos aprendido cosas muy interesantes que no se han emitido por dar prioridad a otros aspectos, más morbosos".  "Te expones de una manera que no es normal; no juzgan tu trabajo si no a una persona, que además tampoco eres tú, sino lo que de tí quieren enseñar. "




Francis le recuerda que a las dos semanas de llegar al Top Chef se quería marchar y le pide que nos lo cuente. En efecto "en un sitio que no es el tuyo y con un micrófono todo el día, es cuando entiendo que cualquier paso en falso puede perjudicar a mi restaurante".

Begoña recuerda que esto sucedió después de realizar una prueba en el Mercado Central de Valencia, cuando Susi Diaz, jurado, le dice que el pescado está crudo y le espeta que su plato es incomible. "Lo pasé fatal, nunca me había pasado una cosa así, me quise marchar".

Otro asunto muy desagradable fue el "guión" que elaboró el programa haciendo ver que había un enfrentamiento entre ella y otra compañera. Se sacan unas escenas sí y otras no, y se puede llegar a tergiversar la realidad. Las RRSS explotan, la familia sufre, el equipo de su restaurante lo acusa, se recibieron insultos y amenazas. "Hay gente que te apoya, pero los que están en contra siempre se hacen ver más".

"Cuando sucedió de lo Valencia recibí mucho apoyo de mis compañeros que me animaron a continuar y luego llegó mi plato... Pichonetto meronatto...  y lo cambió todo". 




Yo siempre pensé que esta gran chef, y mejor persona, no merecía el trato recibió por parte de la audiencia.

Begoña y yo nos conocíamos de antes. Era el mes de octubre de 2013 y acababa de emitirse el primer capítulo del programa. Aun no estaba muy presente en las conversaciones, ni había alcanzado la fama que luego fue consiguiendo con su buena audiencia. Estábamos en la cena de inauguración del Congreso San Sebastián Gastronomika, a la que había sido invitada por ser medio colaborador on line, y donde se reunían periodistas y chefs.

Vi a Juan Mari Arzak que se estaba haciendo fotos con una chica, y quise acercarme a saludarlo. Lo cierto es que la cara de esa chica me resultaba familiar y no dudé en preguntarle de qué nos podíamos conocer.....  "tu cara me suena" fue mi frase, como ella me recordaba en Tondeluna.

Francamente pensé que se trataba de alguna compañera blogger con la que quizá hubiera compartido mesa en algún evento. Pero no, era "Bego de Top Chef". Nos reímos e iniciamos una conversación en la que por supuesto jamás me confesó que era además la ganadora del concurso. Luego nos seguimos por las RRSS, y la verdad tenía muchas ganas de volver a verla.




En Tondeluna nos contó también sus planes de futuro. Bego tenía un sueño que era algo complicado llevar a cabo.

Cuenta con un local pegado a la cocina de La Salita que quiere acondicionar como un privado, una sala reservada para 12 comensales con un tipo de cocina más arriesgada que no puede ofrecer en su restaurante porque se trata de otro concepto, y no quiere privar a sus clientes fieles de La Salita de siempre. Es un capricho que hasta ahora no se había podido dar y que si todo va como debe ir verá la luz en un futuro próximo.

No quiero ni imaginar como será la cocina que se podrá degustar allí! El potencial creativo de esta chica es tremendo y si en Tondeluna tuve la oportunidad de probar alguno de sus platos ejecutados por el equipo de Francis Paniego, no quiero ni pensar lo que puede ser ir un paso más allá de ese salmón marinado tan especial y de los virtuosismos que es capaz de hacer con los vegetales que acompañan un plato de pescado como el que aquella noche probamos.




El salmón marinado con hierbas aromáticas.... eneldo, cilantro, estragón, naranja y lima y una crema de hinojo. Visualmente fantástico y de sabor y textura maravillosos.




La caballa agridulce... cubierta por una sinfonía de pequeñas verduras y curiosamente dulce. Un plato que me hubiera gustado tomar en tamaño big size!!

La velada se alargó y Begoña, Francis, Angelines, Fernando y Cristina (Garbancita) compartimos mesa hasta las tantas... mesa y algunas confidencias.

La dedicatoria de su libro quise leerla a solas y en casa, y así alargar un poco más su compañía; una presencia de la que uno no puede más que disfrutar... por su simpatía, su carácter llano y las anécdotas de una vida llena de experiencias en torno a la cocina.







 Beatriz Tobegourmet.

1 comentario:

  1. Precioso e interesantísimo Beatriz! Gracias por compartirlo!

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