domingo, 28 de septiembre de 2014

El restaurante desierto.



En los últimos veinte años han sido muchas las noches que he disfrutado sentada a la mesa de un buen restaurante, no sabría decir cuántas. A lo largo de ese tiempo he tenido experiencias de todo tipo, y la que os voy a contar es absolutamente surrealista.

Eran las diez de la noche y llovía a cántaros; no era de extrañar en pleno invierno en los alrededores de Fuenterrabía. Apuramos la copa de champán y con tímida pero firme voz pedimos la cuenta. No llevábamos sentados más de quince minutos, quince eternos minutos debatiendo entre sorbo y sorbo sobre lo más conveniente acerca de nuestro futuro inmediato: aquella cena.

Habíamos llegado unos veinte minutos tarde; el lugar no era fácil de encontrar. De entre la oscuridad y abrigándose de la lluvia surgió la silueta de un hombre que desde el quicio de la puerta nos llamó por nuestro nombre.... de reserva: - "Les estábamos esperando, pensábamos que no venían".

Nos acompañó amablemente al interior y se convirtió de repente en el jefe de sala ante nuestros ojos atónitos; no había nadie más que él, mi marido y yo en aquella espaciosa sala.... desierta, terriblemente vacía, amueblada con unas quince o veinte mesas vestidas pero desnudas. Era enero, y era mi cumpleaños.

Aquél hombre tan solícito nos acompañó a una de ellas sin mutar el gesto, como si todo aquello fuera de lo más normal como si dieran cenas para dos todos los sábados del año en aquellos 200 metros cuadrados. Ni un sólo comentario al respecto.

Sentados en la mesa, la camarera que iba y venía podía escuchar perfectamente nuestra conversación desde cualquier punto de la sala, y nosotros sus tacones cuando se acercaba o se alejaba. De vez el cuando algún relámpago. Había que tomar una decisión y había que hacerlo rápido, el tiempo corría en nuestra contra.

Llegó una pequeña croqueta, a modo de aperitivo, la cosa se complicaba. Era ahora o nunca, con la carta aun desplegada sobre la mesa, y en un arranque de valor, levantamos la mano. Un par de minutos después abandonábamos el local con la misma sensación que un delincuente abandona el lugar del crimen.

Cuando llegamos a nuestro plan B, en las proximidades y sin reserva, tuvimos la suerte de ocupar la última mesa. Sonreímos aliviados, aun no nos habíamos percatado de que la mayoría de la gente estaba acabando el postre....


25 comentarios:

  1. Que miedito..... Bueno igual no era hora de llegar clientes :/ o igual por la lluvia... uyyy ..raro un rato .. Buen domingo Beatriz

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    1. El asunto era... me quedo, o me voy y les hago un feo?. Fuí egoísta, era mi cumpleaños. ;) Un beso.

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  2. Hola reina! Creo que hay momentos en que uno tiene que ser egoïsta...ya somos mayorcitos como para quedar bien con algo/alguien que no nos apetece nada de nada...¿no?
    Me encantan tus historias....esperando la del próximo domingo!
    Un beso guapa!
    Gemma de Food&Cakes by GB

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    1. Pues así pensé en ese momento. Por aquel entonces era algo extraordinario para mí el salir a cenar fuera a un sitio especial, así que no podía, o mejor, no quería correr el riesgo de que saliera mal. Gracias por tu fidelidad! Un beso.

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  3. No es normal que os marcheis, si tenias una reserva, eso no se hace.

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  4. Me pasó algo parecido hace años en Roma, llegamos con los niños y no habia nadie, celebrabamos nuestro aniversario. Medi hora después como si hubieran puesto letreero hoy gratis empezø a llenarse, en una hora no cambia ni una mosca. Por lo visto era el mas chic de Roma pero la gente cena tarde, nosotros ibamos con horarios de niños. Te confieso que es mi cumpleaños yme encuentro en tu situacion y hago lo mismo. Bsssss

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    1. En este caso eran más de las diez de la noche, y esa es una hora tardía en esta zona por lo que teníamos la certeza de que no seríamos los únicos. Por otra parte el restaurante era demasiado grande, la sensación era de un lugar totalmente desangelado. Cosas parecidas a lo que cuentas también nos ha pasado, pero claro tienes más posibilidad de que llegue gente si es aun temprano. Un beso!.

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  5. No veo el problema en estar cenando solos en un restaurante, la verdad

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    1. Hola Anónimo, al no identificarte no sé si eres el mismo de antes u otro nuevo, en cualquier caso gracias por tu opinión. Un saludo!

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  6. Yo hubiese hecho lo mismo, me pasó lo mismo hace muchos años en Zamora donde había ido a trabajar, creo que era un martes de febrero y me hospedaba en el Parador donde solo había otra habitación ocupada, cogí un taxi me fuí al restaurante que byJose me había recomendado, llego y sola ..ufff... me quedé porque me temía que cualquier otro lado estaría igual, cené sola solita sola y cuando pedi otro taxi, jajja, era el mismo que me había llevado!!! muyyyyy triste y muyyyy aburrido, jajaj

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    1. Tu anécdota es redonda Marga! también sólo un taxi!!? qué bueno! Un beso.

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  7. De momentos esto fue E. Alan Poe... claro que lo de surrealista casó de maravillas !! ja-ja !!! Bs. (Por cierto: seguí paso a paso tus instrucciones para la fritura de croquetas y salieron ¡como nunca ! De hecho, no creo que se pueda lograr mejor fritura, aun cuando debo ajustar un poco la cuestión de la masa/bechamel. Gracias por eso, linda).

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  8. Pues yo no sé lo que haría... la inquietud debe ser grande en una situación así, pero lo que hiciéramos los demás es lo de menos.. ésta es tu anécdota y si, parece un capitulo de peli negra...como esa gente que llega a un hotel y son los únicos huéspedes. El clima da su miedo, pero a lo mejor hubierais cenado bien...esto es algo que nunca sabréis. Pero me ha encantado como lo has contado. Como siempre.

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    1. Gracias Abril, es cierto... qué hubiera ocurrido si..? Esa pregunta que siempre evito hacerme, aunque tentaciones no me faltan, porque es imposible saber la respuesta. Un beso!

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  9. El miedo es libre..., aunque yo estoy con anónimo(s), está feo cancelar así, y no veo problema en cenar solos.

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    1. Hola Floreal, no hablamos de miedo, sino de incomodidad. No me importaría ser el único huésped en un hotel familiar, pero me sentiría incómoda durmiendo sóla en un resort con 800 habitaciones, y no se si he sabido transmitir bien que se trataba de un salón enorme preparado para celebraciones o banquetes. En cualquier caso, gracias por tu opinión. Un saludo.

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  10. Buenas tardes ... Soy Eduardo Frechina y soy cocinero.

    Me parece muy feo lo que hicisteis, pues si reservasteis mesa una de dos... O sería porque oiríais hablar bien del sítio u os lo recomendaron.

    Seguro que si hubieras ido a Arzak o a Akelarre auque estuvieras solo ( actualmente estos restaurantes puedes ir a comer un día entre semana y tienes mesa ) no te hubieras ido.

    Por desgracia la situación actual hace que restaurantes que han trabajado muy bien durante muchos años hoy en día tengan que cerrar, Ten en cuenta el estres de ese restaurador, del cocinero , de la camarera, que ven que no tienen reservas ( igual fué casualidad que ese día no tuvieran reservas ) y que en vez de cerrar el restaurante porque está lloviendo y al llegar media hora tarde. ( en muchos sitios con media hora tarde no te aguantan las reservas otros cobran simplemente por la reserva Camarena, Dacosta etc.) ven que llegais os tomais un vino y os vais...

    Es mi opinión y vosotros sois muy libres de hacer lo que querais pero de una cosa estoy seguro..... Aunque hubiera estado lleno a rebosar , tu no te hubieras ido sin comer.

    Saludos cordiales.

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    1. Hola Eduardo, no sé si habrás entendido por el texto o los comentarios que esto sucedió hace hace unos cuantos años, quizá no he sido explícita en este tema. Una época en que en el Pais Vasco al menos, para cenar un sábado debías reservar ya un jueves porque en el mismo día era imposible encontrar mesa. Acudimos a otro restaurante a continuación, para cenar en un ambiente agradable, que es lo que se busca cuando se celebra algo, y estaba hasta la bandera, como todos por aquel entonces. Hoy en día, puedo decirte que hemos comido y cenado solos en más de un restaurante, los tiempos han cambiado, y vaya todo mi apoyo para los cocineros que están en la pelea día a día y para este sector que, con estrellas o sin ellas, está pasando por no muy buenos momentos. Un saludo y gracias por expresar tu opinión.

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    2. En ningún momento he leido que fuera hace unos años...
      La entrada en el blog es del 27 de septiembre Domingo... Yo y todo el que lo lea supone que es una visita de la última semana o mes....

      Igual no te has explicado bien..

      Saludos cordiales

      Eduardo.

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    3. Empiezo diciendo " en los últimos veinte años..." pero tienes razón que igual no queda claro el momento exacto de aquella cena; hace más de quince años, no recuerdo exactamente la fecha. Todo aclarado pues. Saludos!

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  11. A mi me paso una cosa similar Beatriz, en la Osteria Francescana de Massimo Bottura. Llegamos allí con una reserva entre semana para una comida a mediodía, y no había ni una alma.. Considerando que es un tres estrellas y en su momento el tercer mejor restaurante del mundo fue bastante abrumador....
    Nos abrieron la puerta dos personas (previamente nos habían llamado dos veces para confirmar la reserva). Para acompañarnos a la mesa dos personas mas, y para atendernos toda la tropa de camareros, que creo que fueron tres o cuatro diferentes. Realmente llega a ser un poco molesta, porque te sientes totalmente observado a cada momento. Obviamente nuestra conversación se oía desde la cocina al ser los únicos comensales... Hicimos el menu degustación y luego salió Massimo a charlar con nosotros y a hacerse unas fotos (que menos no?). No abandonamos el local porque la Osteria era el motivo de nuestro viaje a la Toscana, pero ahi entendí que la guía Michelin es una farsa, y que se mueve por relaciones publicas de los cocineros y otros aspectos (ojo, el menu era fantástico, pero he comido en muchos lugares mucho mejor, y no me imagino un 3 estrellas vacío y que encima sea el 3ero del mundo) De hecho el día anterior en Volterra comi unos Pici bolonyesa que nada tenían que envidiar a los de Massimo..

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    1. No me extraña lo que cuentas Oriol, los reconocimientos siempre ayudan pero no son garantía de un lleno semanal. Y por lo que veo, clientes y cocineros tenemos diferentes puntos de vista, como por otra parte es normal, ante una situación como la que se debate. Un saludo y gracias por tu comentario!

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  12. Mi madre siempre dice que a la hora de elegir restaurantes que no conozcas, escoge siempre el que más lleno esté... por algo será...
    Beso

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