lunes, 21 de noviembre de 2016

De tiendas en Londres por Navidad. Liberty.


Ni París, ni Roma, ni Nueva York, la mejor ciudad para hacer compras en Navidad es Londres sin lugar a dudas. 
A la primera le falta un sabor de Navidad más intenso y a la última ser un poco más pequeña y recogida. En Londres todo está muy concentrado en tres o cuatro calles; Oxford Circus, Regent Street, y la zona de Carnaby, y todo se puede recorrer a pie en una tarde.
Harrods queda algo más apartado y fuera de las zonas más comerciales, en el área de las embajadas, lujosa y más diáfana. Pero no es imprescindible, salvo para bolsillos bien abultados, sólo su zona gourmet en la planta baja y la de decoración navideña son accesibles. Alguna pieza quizá en la sección de hogar, pero nada que no se pueda encontrar en John Lewis o Seldfridges en Oxford Street. Eso sí, vale la pena paseárselo al menos en una ocasión y descolgar la mandíbula mientras se recorre el laberinto de salas donde lucen las propuestas las primeras firmas de moda.


Si hay un lugar que nunca dejo de visitar es Liberty. Su edificio estilo Tudor, decorado con vigas de madera, parece una gigante casa de muñecas. Una vez dentro su interior tiene el encanto y el sabor de lo antiguo; el crujir de sus escaleras, sus lamparas y cristaleras, y los ascensores para gente del tamaño de hace dos siglos...

Liberty es conocida por sus telas de florecitas, estampadas en camisas, pijamas de seda, pañuelos y accesorios diversos, pero a lo largo y anglo de sus cinco plantas tiene casi de todo.

En la planta baja se encuentra una tienda de chocolates para perder el sentido a la que se accede también desde Carnaby street, la zona de perfumes y cosmética, y la de papelería que es para perder el gusto y el sentido.
Según progresamos escalera arriba, encontramos ropa de alta costura, la sección de accesorios para las casa, mobiliario y piezas de decoración de prestigiosos diseñadores.


Liberty siempre ha lucido en sus estanterías vajillas de cerámica de excelente calidad. Un pequeño plato de postre puede costar entre 70 y 110 libras, y lo mismo una taza de té. Son finas y ligeras, delicadísimas. 

Hay una estancia con pequeñas ventanas de madera a la calle que se encuentra repleta de piezas de diferente forma y procedencia. Es como un verdadero museo.


Pese a su valor y fragilidad están al alcance de cualquiera, que las puede tocar y manipular con total libertad. Siempre me ha sorprendido esta accesibilidad.

En esta estancia también hay alguna cubertería con aire vintage, maravillosa, pero esta vez dentro de una pequeña urna de cristal.


Fuera de esta habitación mágica y atemporal, se pueden encontrar otras piezas más económicas en tonos pasteles, que lucen las típicas florecitas liberty, y al mismo tiempo otras firmadas por diseñadores siguiendo las últimas tendencias.


Este año, ya me lo había advertido mi amiga Elena que pasó el verano por allí, viene el dorado con mucha fuerza. Lo encontré en los colgantes para el árbol, coronas, y detalles navideños y también sobre la mesa.

Concretamente el oro y el negro se imponen, una combinación sorprendente pero elegantísima. También los terciopelos y el capitoné.


De nuevo los precios son elevados en estas pequeñas piezas como estos medallones que dejé con gran pena..... unos quince euros por pieza. Entre lo más IN también perlas y plumas para el árbol de Navidad.
Tomad nota porque es fácil encontrar réplicas en las tiendas de nuestro compatriota Amancio Ortega.


En Liberty no obstante se pueden localizar objetos muy asequibles y con un encanto particular, como la preciosa jarra de zinc que veis sobre estas líneas y que se vino conmigo por tan solo nueve libras. Es cuestión de bucear entre sus estanterías.

También regresé con una tabla de madera y mármol maravillosa con la que hice músculo hasta llegar al hotel, pero valía la pena por su procedencia, ya os la enseñaré.


Me llamaron la atención los candelabros con pie de pato o de cisne, no lo sé, y lo rompedora de la vajilla que estaba montada sobre esta mesa siguiendo las pautas del negro y oro que os indiqué.
El cobre de los cubiertos también es un "must"; se encuentra en bowls, adornos y piezas decorativas y ha vuelto a poner de moda los fantásticos cazos y cacerolas de Mauviel 1830.


El rojo vivo también aparece en algunos detalles; incluso exhibían una mesa enteramente en rojo vestida de terciopelo, aunque francamente me resultó un tanto barroca y más digna de algún palacete veneciano que de una casa del siglo XXI.

Siguen las piñas, palmeras, y hojas grandes como adornos y complementos y las encontramos también sobre la mesa.



No me veía yo descartando mis adornos de plata y cristal que llevo varios años luciendo encantada en mi árbol, pero tras esta inmersión en el cobre y dorado estoy segura de que me van a parecer anticuados y voy a tener ganas de cambiar.


No recuerdo haber visto nada en plata expuesto, aunque en la zona de decoración navideña de Liberty que no tiene nada que envidiar a la de Harrods, se encuentran todos los colores y posibilidades.

Este año los escaparates de Harrods, que siempre son para no perdérselos, me decepcionaron un poco. La marca Burberrys tiene monopolizada toda la fachada principal y pese a que las composiciones están muy trabajadas; salvo un pianista en gabardina que parecía tocar el piano a la intemperie, por el vuelo de su gigantesca bufanda (nunca la había visto tan grande y era la auténtica ), el resto no me dijo nada. Incluso las banderolas negras de la fachada llevaban impreso el nombre de la marca. 


Tenían mil veces más magia y encanto los de Fortnun & Mason, otra de mis paradas obligadas, y que os enseñaré probablemente en otro post para que todos los que tengáis prevista una escapada en las fechas que se acercan no dejéis de acudir a verlos. Y los de Sedfridges, que son siempre una verdadera pasada.


Aquí os muestro otra mesa en los colores de la Navidad 2016 - 2017; negro y oro, y las grandes hojas verdes como contrapunto. Fijaros de nuevo en los candelabros y en las velas doradas, y en la campana que aquí se usa para contener diferentes adornos, muy barrocos. La cristalería mezclando piezas diferentes y en tono transparente.


Una visita siempre inspiradora la de los almacenes Liberty en Londres, de la que se regresa con ideas frescas y diferentes para hacer del ambiente de Navidad en la mesa un ingrediente más a la hora de agasajar a los invitados y familiares, y de organizar una cena festiva y muy especial.

Estad atentos porque os contaré mucho más!


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