jueves, 22 de diciembre de 2016

Cómo hacer blinis y que queden perfectos.


Si hace poco os decía que una Navidad sin pasta filo es como un jardín sin flores, olvidaba otro imprescindible para las cenas de fiesta y demás celebraciones. Me estoy refiriendo a los blinis; una especie de tortita pequeña y fina de origen eslavo. Son perfectos para acompañar ahumados y huevas de pescado.

He investigado un poco y he hecho algunas pruebas antes de llegar a la buena, para traernos hoy la auténtica receta de blinis. Hay varias formas de hacerlos y algunos ingredientes varían de una elaboración a otra, pero os voy a enseñar cómo hacer blinis y que queden perfectos!


El blini es un pequeño panecillo ruso, muy antiguo y vinculado a las fiestas paganas del solsticio de verano, (habeís notado que tiene forma de sol? pues no es casual ). Como pan necesita su tiempo de fermentado y en ello está parte de su éxito. Se trata de conseguir un blini un poco hinchado, gordito y esponjoso.

La mejor opción es servirlos calientes, recién hechos y si conseguimos, al hacerlos en la plancha, que resulten un poco crujientes elevando la temperatura justo al principio y al final.... es ya lo máximo!



Decía que son la base ideal para acompañar unos trocitos finos de salmón ahumado, o sus huevas, que son muy preciadas. No tienen nada que ver con las huevas de trucha, no os equivoquéis.

Las huevas de salmón explotan en la boca y son muy sabrosas. Las de trucha no tienen la piel tan fina y no llegan eclosionan con la misma facilidad, son mas duras al tacto. Nos pueden servir para adornar una crema, un canapé, pero para tomar sobre unos con blinis, quizá con un poco de crema agria, las primeras siempre serán la mejor opción.

Sí, sé que al igual que yo, estáis pensando que aun hay otra forma aun mucho mejor....El caviar ruso.


Y lo cierto es que con la popularización del marisco, el solomillo, el foie... que nos lo tomamos cualquier domingo en tosta junto con una cerveza, el cerco a los alimentos "exclusivos" se estrecha hacia productos como las angulas, o el caviar... Alimentos que aun permanecen ligados a ese concepto de consumo excepcional.

Este año nosotros, bueno él y yo, no los treinta y cinco de Nochevieja, nos vamos a dar el capricho de desayunar con Champán y caviar por que sí, porque vamos teniendo una edad y cada año nuevo que llega es motivo de celebración mucho mayor aun el anterior. Y porque una lata de caviar como ésta se la puede permitir casi cualquiera. 

Sí, en función del tipo de esturión (hay 25 variedades) y de si es o no de cultivo, existe una gran diferencia de precio entre uno y otro caviar, y hablo de caviar de verdad y no de sucedáneos.

Las huevas del auténtico caviar son más grandes, su color grisáceo, verdoso y dorado es natural y la gama de matices de su sabor lo hace incomparable. El del esturión beluga del mar Caspio es el Ferrari del caviar, pero hay versiones más asequibles que podemos adquirir en tiendas Delicatessen como Erase un Gourmet, de la que ya os he hablado en otra ocasión. Esta tienda on line ofrece una gama muy extensa de caviar para todos los bolsillos. Desde una lata de dos cifras como la que veis en la fotografía hasta otras de cuatro.



Y no creéis que un delisioso caviar necesita acompañarse de los mejores blinis de mundo? Pues eso es mucho más fácil de obtener, siguiendo unos pasos muy sencillos:


INGREDIENTES:

  • 100 g de harina de trigo.
  • 20 g de levadura fresca.
  • 1 huevo tamaño L.
  • 30 g de mantequilla.
  • 200 ml de leche.
  • Aceite de oliva.
  • Pimienta y sal.

PREPARACION:
  1. Tamizamos la harina junto con la pimienta y la sal y la reservamos en un bol.
  2. Templamos la leche en un cazo y diluímos la levadura fresca en ella.
  3. Añadimos la leche a la harina y mezclamos con unas varillas hasta que quede bien integrado.
  4. Cubrimos con un paño, llevamos a un sitio cálido. y dejamos levar entre 3 y 4 horas.
  5. Pasado este tiempo, separamos la yema de la clara del huevo, incorporamos la yema, la mantequilla derretida, y removemos poco a poco hasta que se integre.
  6. Montamos la clara y la añadimos con movimientos envolventes y de forma delicada para que no se baje la masa.
  7. Calentamos un sartén o plancha pincelada ligeramente con aceite de oliva a fuego alto.
  8. Vamos dejando caer con ayuda de una cuchara pequeños círculos de masa, bajamos el fuego y damos la vuelta en cuanto empiecen a subir un poco y veamos que se despegan fácil procurando no dejarlos demasiado tiempo porque se pueden quemar.
  9. Dejamos un par de minutos más para que se hagan por dentro.
  10. Servimos calientes o poco tiempo después de haberlos hecho. Se pueden congelar pero no resultan tan tiernos.


Para acompañar el caviar va perfecto untar ligeramente el blini con mantequilla salada, mientras que si hemos optado por las huevas del salmón la crema agria es una muy buena opción.

Superadas las pruebas y la presentación hoy en sociedad de mis panecillos eslovacos, estoy determinada a desayunarme el día uno de enero de dos mil diecisiete, mirando al infinito desde mi balcón y deseando cumplir muchos más unos de enero, .... esta lata azul y oro con los mejores blinis del mundo!

Y vosotros a qué esperáis para hacer algo así especial y celebrar el año.... brindando porque estamos vivos!?




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